Tristeza trivial

El tobillo te palpita, sabes que no debiste salir pero te prometieron distraerte de lo que pasó con Antonia, la micro va llena de flaites escuchando los típicos rapeos de autores locales rimando sobre sexo, delincuencia y drogas, la esperanza de que se bajen algunos para sentarte y descansar la pierna ya casi no existe, sabes que se bajan cerca de donde vive Camila, quizás algunos van para allá también, piensas que va a estar igual de bueno que el carrete del año pasado, donde te comiste a Daniela Arancibia, fue inolvidable, estaban los 5 amigos de siempre y Edgar se había robado el pisco de su viejo diciendo que había que tomarselo todo porque mañana lo esperaba un penqueo monumental, y como no, eran 5 webones, un pisco y unas cuantas cervezas, nada de otro mundo, pero aun así, sin recordar como, terminaste con la tele apagada y una cañana legendaria.

Te bajas, casi te caes, el conductor de la micro partió antes y con tu tobillo...llegas y no ves a nadie conocido más que a Camila que te saluda como sí te conociera hace años y te invita un copete que trae la bebida sin gas, no hay mucha gente como el año pasado y ya te quedaste solo esperando a Felipe, tu wingman por excelencia en este tipo de carretes, sabes a lo que vas y con Felipe nunca resulta mejor. Suena tu celular, hablando del rey de Roma, dice que está cerca y que trae un regalo, segundo vaso, esta vez te aseguras que la Coca-cola esté nueva, asegúrate que nadie esté mirando para dejar el ron Madero, casi nuevo, debajo de la mesa, asegurado.

Llega Felipe, te hace un resumen de las minas presentes, nombres como Alejandra, Pamela, Susana y por último, Camila que no es la dueña de casa, salen a relucir junto a tu tercer vaso, pero no te importan, vienes a ver a Bianca, ella te dijo que vendría, ¿Pisco, o más ron?, hubieras preferido vino, pero mezclar y perder la conciencia aun no está en tus planes...Pisco será.

Las horas pasan y no sabes que hacer, Bianca aún no llega y Felipe está enfrascado en hablarle a Carolina, su ex, mierda. La noche hasta ahora no ha salido como lo planeado, no está la gente que esperabas encontrar y el Madero ya estas horas va a más de la mitad vacío y no te cura ni el dolor del tobillo ni las ganas ganas de ir a hablarle a Antonia, te la engrupes fijo, pero sabes vio la otra noche en Valparaíso con esa mina que ni recuerdas..."En región no vale" le dijiste esa misma noche justo antes de inclinarte para besarla y caer de cara al suelo.

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